Sola en mi habitación, bailando una canción
para dos. ¿De verdad que me lo merezco? ¿Por qué no puedo ser feliz? Necesito tener a alguien que esté a mi lado en los momentos difíciles, que me
abraze cuando tenga frío, que me quiera, que necesite estar a mi lado para ser
feliz.
Fui tu primer amor y tu primera víctima. Tu primera vez y tu primera despedida. Tu primer para siempre que acabó en hasta nunca. Tu primer "Te quiero", tu primera discusión, tus primeras lágrimas. Tus primeras mentiras.
Tú fuiste mis primeras caricias, mis primeras sonrisas, mi mejor paracaídas. Pero también fuiste mi peor pesadilla, mis ganas de nada, las noches en vela llorando en la almohada. Fuiste mi todo. Mi mayor logro. Y mi peor pérdida.
Y ahora ya no eres nadie. Una persona más. Una de tantas. Alguien que a pesar de haberlo sido todo ya no me duele. Ya no dueles. Y no sabes qué alivio sentirse así. Sabiendo que ya sólo somos dos desconocidos, que hace muchos años se conocieron demasiado bien, para acabar sin ser nada. Una pérdida más. ¿A cuántas más cosas tendré que renunciar?
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